EL NIÑO Y LA BRUJA

 

EL NIÑO Y LA BRUJA

(Anécdota real)

Isabel Puyol Sánchez del Águila

La siguiente es una historia que podría definirse como un clásico del mundo paranormal, pero con algún detalle diferente que creo que vale la pena conocer.

Esta experiencia la vivió el hijo de mi amiga Carmen, al que voy a llamar Martín. Cuando no tenía más de seis años le ocurrió algo realmente desconcertante. Cada día venía del colegio contento, como era propio de su carácter a esa edad, y siempre contaba lo mismo. Hablaba de su amigo Rodrigo, quien no solo le entretenía con sus juegos, también con sus historias. Éste tenía un hermano increíble, que era capaz de hacer todo lo que se proponía, y le invitaba a vivir aventuras que otros niños no eran capaces ni de soñar. A veces, ese hermano, que se llamaba Teo, le obligaba a cometer travesuras peligrosas, que incluso llegaron a comprometer su propia vida en más de una ocasión.

Carmen cada vez estaba más preocupada y nerviosa, porque antes o después ese niño aparecería en la vida de su hijo, y aquello implicaba un alto riesgo. Una tarde, al llegar a casa del colegio, Martín sacó de su mochila  una rata muerta. Según el niño, su amigo Rodrigo le había dicho que su hermano se enfadaría mucho si no llevaba esa rata a su madre.

Aquella misma tarde, mi amiga fue al colegio a hablar con la profesora de su hijo. Su gran sorpresa fue conocer el detalle de que Rodrigo era hijo único. En aquel momento respiró tranquila, ya que aquello era un caso más de amigo imaginario de los niños; algo bastante habitual. Sin embargo, la sorpresa vino pocos días después.

Una tarde Carmen decidió hablar con su hijo sobre su amigo Rodrigo y su hermano imaginario, pero lo que ella no esperaba era lo que  Martín le contó.

-Teo está muerto- le dijo sin dudar.

-¿Cómo murió?-le preguntó Carmen, temiéndose la respuesta.

-Dice Rodrigo que Teo le ha contado que se lo comió una bruja-contestó el niño casi sin pestañear.

Aquella respuesta fue desconcertante, no porque un niño de esa edad no pueda tener una potente imaginación, sino porque lo había dicho con rotundidad.

Carmen no volvió a pensar en el tema, hasta que un día conoció a los padres de Rodrigo en la puerta del colegio. Eran amables y pronto comenzaron a charlar animadamente. Sin embargo, la cara les cambió cuando mi amiga les habló de Teo. Casi sin poder hablar por la impresión, la madre de Rodrigo le reveló algo realmente escalofriante. Teo era el hermano gemelo de Rodrigo, pero no llegó a nacer. El feto se reabsorbió dentro del seno materno, y simplemente desapareció.

Lo más impactante de todo era que jamás habían hablado de aquello ni en casa, ni fuera de ella.

Cuando conocí esta historia, fueron muchas las preguntas que me planteé. La primera de todas es la teoría del vínculo existente entre los hermanos gemelos, que yo no siempre he creído. Sin embargo, lo que más me hizo reflexionar fue el hecho de la posible percepción de miedo e inquietud que el feto pudiera sentir ante la desaparición de su hermano, a quien probablemente ya se sentía muy unido.

En esta historia, como en casi todas, cada uno sacará sus propias conclusiones..

 

FIN

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