EL SEÑOR DE LA NIEBLA

EL SEÑOR DE LA NIEBLA

(Anécdota real)

Clara llevaba toda la vida teniendo sueños premonitorios, aunque nunca soñó con grandes catástrofes, pero sí pequeñas cosas que le fueron dando la clave de los acontecimientos que le tocaría vivir. Sin embargo, cuando era pequeña tuvo un extrañísimo sueño que aún hoy recuerda con todo detalle. Así es como ella me lo contó:

“Era una noche oscura, y  me encontraba en medio de una carretera, pero aunque era consciente de ser yo misma, mi aspecto era el de un hombre de unos veinticinco años con gabardina y sombrero. Mi ropa era antigua, como de 1920 más o menos. Ese hombre que encarnaba yo estaba situado encima de una roca en una curva. Estaba esperando a alguien en medio de una tenebrosa niebla fría. Era un lugar casi abandonado donde había fábricas desvencijadas a pocos metros de mí. El entorno era desolador. De repente apareció un coche negro, también muy antiguo, que iba conducido por un hombre también con sombrero y gabardina, junto con otros dos hombres del mismo aspecto. Paraban delante de mí, en medio de la densa niebla y yo me subía. Sentía miedo, y la seguridad de que algo malo me pasaría. Luego podía ver desde arriba, como si fuese el espectador, que esos hombres llevaban mi cuerpo hacia algún lugar. Luego me desperté sudando, y con la sensación de que lo que había vivido era muy real”

Ese sueño podría haber sido como cualquier otro pero le había resultado demasiado inquietante, lo suficiente como para recordarlo toda su vida. Le solía pasar con las premoniciones, pero en este caso se trataba de algo que ya no podía suceder.

La gran sorpresa vino cuando su abuela le contó algo, siendo ella más o menos una joven de veinte años. Había un asunto del que nunca había hablado por dolor y rabia. Un hijo suyo había muerto siendo muy joven, aparentemente había sufrido algún tipo de accidente, y lo habían encontrado ya fallecido. Su abuela jamás creyó la hipótesis del accidente fortuito.

Clara no relacionó la historia de su tío con el sueño que había tenido, hasta que años más tarde, al heredar la casa de una tía suya encontró una caja de zapatos con fotografías. Algo le hizo quedarse en estado de shock, ya que allí pudo ver la foto del hombre con el que había soñado, y cuya cara recordaba perfectamente. Llevaba la ropa misma ropa con la que lo había visto ella. Detrás había una inscripción: Carlos, Londres, 1923.

Clara buscó información acerca de su tío, y pudo descubrir que en el momento de su muerte estaba trabajando como contable en una fábrica de Londres. Era aficionado al juego y había contraído deudas. Nunca le habían hablado de su tío Carlos, ya que se trataba de un hijo que su abuela había tenido antes de casarse con su abuelo. Sin duda, a pesar de haber estado toda su vida alejada de él, su abuela había tenido la intuición de saber que no había muerto accidentalmente; cosa que no es de extrañar, porque las madres tienen un sexto sentido.

Esta historia me llamó especialmente la atención, porque los sueños pueden ser premonitorios, pero en este caso su mente la había llevado al pasado y había podido estar en el momento adecuado para saber qué había pasado. Yo no tengo explicación para esto, pero me lleva a plantearme la posibilidad de comunicación con personas de nuestra familia incluso antes de haber nacido. O tal vez sea un claro caso de reencarnación, ¿tú qué crees?

FIN

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